Cuatro años del primer premio billonario de la historia

El pasado 13. 01. 2016, se marcaba un hito a nivel mundial cuando la famosa lotería estadounidense PowerBall hacía público que su bote, de un total de 1,6 mil millones de dólares, finalmente tenía dueño. En este caso concreto, tres, pues el premio fue repartido no sólo entre tres ganadores, sino que eran además de tres estados diferentes: California, Florida y Tennessee. La noticia conmocionó a la mayor parte de los estadounidenses, pues habían visto crecer por un tiempo el bote y no parecía que tuviese límite. Cuanto más tiempo pasaba, lejos de desesperanzarse, millones de personas se entusiasmaban paulatinamente pensando que el premio sería mucho mayor. Efectivamente, la cuantía todavía está esperando a ser superada, si bien al ser un premio dividido, el récord del ganador único de PowerBall lo ostenta un hispano llamado Manuel Franco quien con apenas 24 años se llevó un premio de US$ 768,4 millones el 27 de marzo de 2019. El billete ganador fue comprado en New Berlin, Wisconsin.

Y ¿qué se sabe de los tres ganadores del premio billonario, aparte de que compartieron la idea de elegir la secuencia 4-8-19-27-34 y PowerBall 10? Han pasado cuatro años y sin embargo han sido lo suficientemente discretos para permanecer prácticamente en el anonimato, dentro de la dificultad que esto entraña. De hecho, los premios tardaron en ser reclamados en las respectivas boleterías en que fueron vendidos, posiblemente tratando de evitar la avalancha mediática. Es precisamente una recomendación de los expertos, preservar la identidad en la medida de lo posible, y también tomarse un tiempo de reflexión en el que consultar con profesionales legales y financieros con el objetivo de prepararse para recibir y administrar una cantidad tan voluminosa. Por lo pronto existen dos opciones para el cobro, de una sola vez, en cuyo caso se impondrá una tasa que reducirá el monto total, o bien en 30 anualidades, en este último caso la ventaja es que no se impone este descuento pero, es la opción menos demandada (posiblemente por el miedo a morir antes y no poder cobrar el premio íntegro).

Las mejores pistas para crear un retrato de los ganadores fueron los lugares donde se compraron los boletos: un 7-Eleven de Chino Hills en California, un Food Mart de Naifeh en Munford, Tennessee, y un supermercado Publix en Melbourne Beach en Florida. Concretamente en Chino Hills el premio fue muy celebrado por los vecinos, que incluso acudían a la tienda a hacerse fotos con su dueño. El orgullo de que su ciudad fuese sede del premio los emocionó hasta el punto de atraer la atención de la televisión, que fue a inmortalizar el evento. También en Munford la noticia fue acogida con entusiasmo, la pequeña ciudad de 6.000 habitantes acababa de poner su chincheta en el mapa. En cuanto al supermercado de Melbourne Beach, la sorpresa llevó a muchos a rozar el escepticismo, casi no podían creer que la fortuna hubiese rozado un Publix allí ubicado. Recibieron muchas llamadas preguntando si era cierto, ya que también el premio tardó en ser reclamado.

California además repartió algo más de suerte: aparte del premio mayor, en el que se deben acertar cinco números más el PowerBall, otros 12 boletos fueron premiados con un millón de dólares por acertar cinco de ellos. Es curiosa la suerte. En realidad, la probabilidad de acertar los seis números era de una entre 292.2 millones, algo muy difícil. Aún así, California reunió al ganador del Gran Premio y a estas otras personas que también terminaron el día un poco más ricos. En el momento presente, con la PowerBall abierta a la participación internacional gracias a las boleterías online, sería curioso repetir varios premios en un mismo país, aunque la suerte es muy caprichosa.

Comentarios

Comentarios